Siempre me llamó la atención el cuadro de Goya “Duelo a Garrotazos”; en esta obra maestra, el pintor de Fuendetodos nos presenta a dos personas, enterrados hasta las corvas con gesto violento y portando una estaca en la mano con la clara intención de lesionar y derrotar al contrario, posiblemente darle muerte. Esta imagen simbólica se puede trasladar a multitud de situaciones que vemos a diario, no solo entre personas, si no también entre las empresas.

El caso más sangriento, y lo digo por repetitivo y periódico, es el que protagonizan Microsoft y Google. En esta ocasión, los rumores apuntan a que Google revisa y potencia, bajo la dirección de Sundar Pichai, Google Chrome. Según TechCrunch, Google estaría pagando a Pichai una cantidad cercana a los 50 millones de dólares al año por dirigir el proyecto del nuevo Google Chrome, una cifra sorprendente si tenemos en cuenta que el navegador de Google no genera beneficios directos. Pero este sería una análisis algo mezquino porque Google Chrome es una sólida plataforma y el fundamento del Chrome OS, un sistema realizado en código abierto (Linux) y orientado inicialmente para miniportátiles, y cuya salida se prevé en junio de 2011.

El difícil reto de desbancar a Windows

Microsoft ha conseguido unos beneficios de 20 mil millones de dólares durante el pasado trimestre, cinco mil de ellos proceden de su sistema operativo. Se han vendido más de 300 millones de unidades de Windows 7 desde que salió al mercado, en el año 2009; si tenemos en cuenta que el sistema operativo de Microsoft está instalado en un 10 por ciento de los PCs a nivel mundial, eso lo convierte en el sistema operativo con más aceptación entre los usuarios.

El reto para Google, esté o no esté Pichai en el laboratorio, raya en lo mágico. De momento, el objetivo para el esperado Chrome OS es ganar la partida a los de Redmon en dispositivos informáticos cuyo coste no se distancie demasiado de los 300 dólares. Ante la estrategia de Google, solo nos queda por averiguar -por enésima vez- qué decisión tomará Microsoft para intentar minimizar los efectos del Chrome OS. Y una vez más la imagen del cuadro de Goya acude a mi memoria.