El informe de la Consultora Forrester sobre la evolución del Cloud Computing en los próximos años, ha generado una gran expectación en diferentes medios y empresas del sector. Forrester afirma que en el 2020 la nube de computación generará unos beneficios cercanos a los 241.000 millones de dólares.

El 80% del gasto en TI en la nube de computación se destinará al SaaS (Software como servicio); y el resto al IaaS (Infraestructura como servicio) y al PaaS (Plataforma como servicio). Pero cuál es la razón de esa enorme diferencia entre los citados servicios del cloud Computing. Phil Wainewright de Zdnet, reflexiona sobre esta tendencia del Saas que parece inagotable, según se indica en el gráfico.

Wainewright menciona en primer lugar dos aspectos claves dentro del Saas: la implementación sencilla de la herramienta y el coste ajustado de la herramienta “El bajo coste de la aplicación la hace muy atractiva para proceder a la sustitución de aplicaciones heredadas, sin incurrir en pesados ​​presupuesto”.

Por otro lado, hay un aspecto asociado al elemento práctico y útil de la aplicación; la filosofía del SaaS se centra en aspectos muy prácticos y vitales para las empresas: automatización de fuerza de ventas, colaboración, gestión de personas, comercio electrónico, gestión de contenidos, servicios al cliente…Si tenemos en cuenta que Internet es una plataforma idónea para potenciar las ventas de las empresas, cualquier herramienta que precisamente facilite este paso será bien recibido por las pequeñas y grandes compañías.

Hay un factor de índole psicológico que nos afecta a todos. Cuando nos presentan algo nuevo; siempre se produce recelo o desconfianza, sobre todo al principio. Una vez rota esa barrera invisible, la aceptación de esa nueva expectativa se produce de forma gradual. El SaaS es la primera pieza del puzzle que las empresas empiezan a mover en la nube de computación; el resto de los servicios se contratan por pura inercia, siempre y cuando el SaaS no hay resultado un auténtico fracaso.