Microsoft está furioso y enrabietado, y no es para menos. Google le ha quitado la miel de los labios en el último momento al conseguir un contrato de 6,7 millones de dólares de la GSA, Administración de Servicios Generales de los EE.UU.

El núcleo del contrato plasma una dinámica bastante común en algunas administraciones de diferentes países y se trata de ubicar diferentes servicios informáticos en el Cloud Computing. En este caso la GSA prevé reducir sus costes en cerca de un 50%.

La Administración de Servicios Generales fue creada en el año 1949 y entre sus principales funciones se encuentra la de mejorar los edificios donde trabajan los funcionarios de la Administración Pública y la de dotarlos de las mejores herramientas tecnológicas.

Tom Rizzo, director senior de Microsoft Online Services, ha intentado menoscabar la imagen de Google desde que la GSA tomó la decisión de adjudicar el contrato a su gran adversario. Rizzo ha incidido especialmente en la incapacidad de Google de ofrecer funcionalidad y seguridad en su nube de computación “Google no puede evitar el hecho de que muchas veces no puede cumplir con los requisitos básicos en su Cloud Computing”.

La rivalidad entre Microsoft y Google no es algo que cause sorpresa. Recientes pugnas por Verizon o Yahoo son una simple muestra de esa acendrada hostilidad, que parece no tener fin y que ahora se ha trasladado hacia el campo de las nubes de computación.