El iCloud de Apple ‘parece’ que se acerca a toda velocidad al Cloud Computing y con la sana intención de subirse al tren donde cómodamente viajan empresas como Google, Amazon, Microsoft o IBM. Estamos seguros de que Apple, rivalizará con estas plataformas mencionadas más pronto que tarde, pero de momento tendrá que salvar algunas barreras, que le impedirán tomar asiento, con la tranquilidad que ofrece el saberse propietario de un ticket first-class en el bolsillo.

En un principio, hay algo que juega en favor de Apple. Existe una garantía, basada sobre todo en la fe en los usuarios, y que se repite como un mantra “los equipos de Apple están a salvo del malware.” Esto puede que sea así en “dispositivos móviles o de escritorio”, pero desde luego que esa afirmación ‘tan etérea y dispersa’ se diluye como un azucarillo en el agua cuando hablamos de un entorno Cloud. Cualquier grieta por pequeña que sea, puede ser aprovechada por los hackers para zambullirse en la base de datos y darse un buen festín. Sony se relame de sus heridas, en estos momentos, de un problema en su Cloud de juegos y de archivos multimedia. Los costes que ha supuesto esta grieta para Sony son difíciles de cuantificar.

Otro escollo para Apple, es su falta de experiencia con el software relacionado, estrechamente, con la nube de computación. Apple no tiene la base de desarrolladores que posee Microsoft y eso le sitúa en una posición muy vulnerable. Con el paso del tiempo, la estrategia de su “App Store” puede ser rediregida y rediseñada para el Cloud Computing, pero mientras este modelo funcione en el entorno de los ‘consumidores’ es poco probable que Steve Jobs destine recursos, en este sentido, hacia el modelo Cloud.